Este episodio se lo dedicamos a las emociones, principalmente al enojo que tiene tan mala fama y que ha sido catalogado por muchos como una emoción negativa debido a sus diversas formas de expresión. Sin embargo, por algo y para algo existe y forma parte del catálogo de nuestras emociones básicas. Con nuestra invitada, la psicóloga clínica, coach de vida y psicoterapeuta Gestalt Piera Rosillon , profundizamos y exploramos este tema resolviendo algunas dudas como: ¿Cómo vivir el enojo sin que éste se manifieste de forma explosiva?, ¿Qué sucede cuando nos dejamos dominar por el enojo? y ¿cuáles son los riesgos para la salud emocional cuando esto sucede?

“Es importante entender que las emociones son parte esencial de ser humanos y de ser especie, el enojo no se erradica, el cerebro está conformado así, estamos diseñados para que sentirlo”, nos aclara nuestra especialista invitada en «A que no te atreves», con la intención de erradicar la falsa creencia de que el enojo es algo que se puede controlar , haciendo un énfasis en que la palabra control conlleva a una interpretación asociativa de represión por lo que propone que asumamos la emoción del enojo como parte de nuestra naturaleza biológica y comprendamos que se puede “gestionar”, mas no controlar.
“Las emociones no son ni buenas ni malas, solo son” nos comenta Piera proponiendo una percepción en donde seamos capaces de ver las emociones desde un punto neutro en donde evitemos catalogarlas o etiquetarlas ya que al ser parte de una función biológica, son inevitables. Una clara invitación a evitar sentenciar al enojo como algo malo y que por ello debe ser algo que se tiene que controlar o en muchas ocasiones se piensa que es algo que se debe sacar, hay presión porque tanto en un extremo como en el otro, pertenecemos a una sociedad que no se hace los planteamientos correctos, es sano sacarlo, aunque para esto también es necesario saber cómo.
“Estoy de acuerdo en que es válido y sano descargar las emociones, aunque dejarlo salir no debe repercutir en otros solo porque yo necesito liberarme”, nos comparte haciendo una clara diferenciación entre la reacción impulsiva y la respuesta que proviene de una intelectualización que permite a las personas identificar que el efecto de una descarga en otros es lo que conlleva a catalogarla como una emoción destructiva. Es así como el enojo desde su posibilidad de descarga puede tener salida siempre y cuando la razón conlleve a hacerlo de la forma óptima para todos los implicados.

“El miedo, esta totalmente relacionado con el enojo, hay una vinculación muy estrecha desde la dimensión biológica”, nos comenta Piera Rosillon con la intención de comprender a fondo el proceso de la expresión del enojo. Ella nos explica que, el sistema límbico que es el lugar del cerebro donde se detonan las emociones, no tiene filtros, es algo primitivo. Los filtros se manifiestan cuando aprendemos a ocupar la capacidad de elegir desde la intelectualización, cómo queremos responder desde la emoción. El miedo puede detonar el sentido de superviviencia y utilizar al enojo a manera de defensa ya que, si un estímulo te lleva a sentir amenaza, la respuesta será la agresión.
“Cuando el miedo se enlaza con la historia de vida, el detonante del enojo es interno e indicativo de que hay una herida no resuelta , el miedo es a repetir o a reactivar” nos explica haciendo un énfasis en que todo lo que se imprime en nuestro cerebro cuando somos niños es una impresión tan poderosa que contribuye a la formación de la identidad debido a que es una etapa en donde aún no hay capacidad de discernimiento por lo que la percepción original disfuncional, puede conllevar a determinadas formas de enfocar y de vivir la vida con respecto a las emociones en la etapa adulta.

Créditos : Piera Rosillón
“Lo mejor que puede hacer una madre para no lastimar a sus hijos con sus propias cargas emocionales es hacer trabajo personal”, nos comparte con convicción Piera Rosillón, quien considera que uno de los caminos para lograrlo es la psicoterapia y nos hace el claro recordatorio de que los hijos repiten las historias emocionales porque hay un ADN psicológico y por aprendizaje ya que los hijos hacen lo que ven en los padres por lo que enfatiza: Si quieres hijos sanos échale un camión de ganas a ser una mujer y un hombre sano tu primero para dar lo mejor de ti desde una conciencia de mujer sana que conlleva a ser una madre sana.
La psicoterapeuta nos comparte una reflexión: «No te quedes en la comodidad de ser disfuncional por vivir en el terreno emocional conocido, ten presente que, en cualquier conducta nociva por mucho malestar que te haga sentir, hay “ganancia, disfrute y beneficio” aunque no lo queramos admitir. Por lo tanto, trabaja tu ego, haz terapia y comprende cuál de todos tus miedos no resueltos se encuentra detrás del enojo mal gestionado».
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