En este episodio, Julia Borbolla, esposa, madre, abuela, gran experta en psicoterapia infantil y adolescencia y quien además es conferencista y escritora de libros como: Sin dañar a terceros, Profesión mamá y las 101 cosas que puedes hacer con tu hijo, nos da consejos muy importantes con respecto a los hijos y el divorcio.
Y lo mejor es que en «A que no te atreves», resuelve dudas como: ¿porqué es mejor para los niños que sus padres se divorcien si hay guerra en casa? ¿Porqué un divorcio no necesariamente trauma a los hijos? ¿Qué hacer cuando tenemos una nueva pareja? ¿Qué efectos a largo plazo el odio que se infunde en los hijos hacia alguno de los padres? Ella nos explica porque es tan importante que haya un divorcio armónico y los pasos a seguir en el caso de que esto no sea posible.

“En un divorcio, muchas veces los niños son el botín y esto es algo que tenemos que evitar”, nos comparte desde su recorrido en el trabajo con los niños nuestra invitada. Julia nos cuenta como todo lo que sabe del divorcio lo sabe a través de los mismos niños y adolescentes que acuden a su consulta y es desde ellos y desde lo que viven como efectos, que ella descubre la importancia que tiene el hecho de un manejo de información adecuada hacia los hijos, separando la problemática adulta de la relación con sus hijos.
“Los hijos deben comprender que el divorcio no es una marca, no es un “karma”, es una situación de vida que solo sucede y a la cuál pueden adaptarse. Es una decisión que se toma para bien de todos, una solución a un gran conflicto” nos dice, invitándonos a retirar los estigmas que se colocan al divorcio. Nuestra invitada está consciente de que un divorcio es una situación dolorosa para todos los implicados, sin embargo, su experiencia profesional y humana le dice que hay que confiar en la capacidad de los hijos para sobreponerse a este evento ya que cuando el divorcio es armónico en la medida de lo posible, todos con el tiempo pueden adaptarse al cambio. Cuando la pareja (los padres) han intentado rescatar la relación por varios caminos y no hay otra salida, considera que es necesario tomar decisiones por el bien de todos ya que, aunque es un evento rompedor, muchas veces es lo mejor para evitar que los niños y adolescentes sigan siendo testigos de las discusiones y reciban todo el tiempo el impacto del conflicto.

“Después de un divorcio, es importante que los hijos no ejerzan las funciones de un adulto, no deben adjudicarse roles de cuidar a mamá o a papá, esto es algo que no les corresponde”, expresa enfáticamente además de compartir en nuestro podcast algunas de sus experiencias en terapia, que le confirman que esto es algo que se debe evitar. Ella nos lleva a reflexionar en el hecho de que, si la situación en sí misma resulta difícil para los hijos debido al duelo que se atraviesan, se puede volver una carga muy pesada el hecho de convertirse en los nuevos cuidadores de mamá o papá ya que una inversión de roles puede generarles demasiada angustia, por lo que propone a los padres y madres quitarles esa responsabilidad que a veces ellos mismos se adjudican.
“En el divorcio hay que tomar en cuenta que, si tú hablas mal del otro padre, eso se convierte en un boomerang que en algún momento regresa. Ninguno de nosotros queremos que nos hablen mal de nuestros padres”, nos cuenta con convicción Julia Borbolla y está convencida de que toda manipulación hecha en el divorcio a través de los hijos regresa con la misma fuerza que se lanza el mal comentario, la difamación o la necesidad de engendrar odio por el otro progenitor. Y aunque no es una norma, los efectos a largo plazo en los hijos pueden ser devastadores en su vida adulta y verse manifestados en la elección de pareja, en su vida familiar o laboral.
“Yo soy partidaria de que tus hijos conozcan tu dolor (sin que te vean desmoronarte), no ocultarlo ya que, eso es aprendizaje emocional para ellos», nos platica Julia en nuestro podcast. Su experiencia con niños y adolescentes le han guiado a descubrir que los niños necesitan confrontar el dolor que siente todo el sistema y considera que no es necesario esconder la realidad emocional que cada uno atraviesa. De esta forma comprenden la importancia de la expresión emocional y que todos tienen derecho a sentir dolor.
Por último, Julia Borbolla, regala en «A que no te atreves», una reflexión muy importante y sugiere: «Es importante no monopolizar la crianza y evitar conflictos de lealtad, los niños, deben tener el permiso de sus padres de querer a mamá y a papá».
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