«La practica de la masculinidad implica desaprender lo que nos han dicho que era lo correcto» -Octavio Salazar.
En este episodio nos acompaña Octavio Salazar, un hombre feminista, catedrático de Derecho de la Universidad de Córdoba, padre, integrante de la Red Feminista de España, y autor de varios libros, entre ellos, su más reciente título: “La vida en común, los hombres que deberíamos ser después del coronavirus”. Octavio nos invita a cuestionar el rol de la masculinidad como factor de cambio hacia la equidad de género.
“Buena parte de mi trabajo como investigador, me ha llevado a plantearme la pregunta de qué pasa con los hombres en el proceso de transformación que propone el feminismo, qué pasa con la igualdad y eso paralelo a mi trayectoria profesional, replantearme mi masculinidad”, nos cuenta con convicción nuestro invitado en “A que no te atreves”. Se define como un hombre en proceso de ser feminista ya que es consciente de que aún hay gran parte de la cultura machista que vive dentro de él y se reconoce en un momento de aprendizaje continuo que requiere autoobservación y disposición para el cambio.

“La paternidad fue un momento determinante en el planteamiento de mi masculinidad, cuando tuve a mi hijo tuve claro lo que no quería ser, no quería ser ese modelo de hombre de padre ausente que vive ejerciendo su autoridad, quería implicarme en una paternidad presente y activa, tuve un cambio de chip en mi cabeza y en mi comportamiento», nos dice Octavio invitándonos en este episodio, a un análisis profundo de la masculinidad.
El escritor considera que a través de la paternidad y la maternidad aprendes mucho sobre ti mismo/a y que el proceso en dicho cambio interior está relacionado con la responsabilidad amorosa hacia los hijos e hijas para dejarles un mundo mejor. Es por ello que nos dice con orgullo que: “Puedes vivir la paternidad de forma distinta cuando la has vivido como hijo, eso lleva a que te impliques en los cuidados, seas empático, compartas las emociones, quitarnos la máscara de ser un tipo duro que no muestra los sentimientos”.
“En el 2017 publiqué un libro de narrativa, una novela que se titula: Autorretrato de un macho disidente”, basado en lo que recupero de mi infancia, los momentos de mi vida afectiva, mi vida sexual, la paternidad. Fue un ejercicio importante de revisión interna y aunque no tenía claro si se iba a publicar, se publicó con varias ediciones, nos comparte con orgullo el autor. Octavio lo refiere como un libro a manera de ejercicio personal que fue una terapia que le ayudó a moverse hacia la decisión de una transformación personal.

“La masculinidad se construye con mascaras, desde pequeño te obligan a cumplir con mandatos de genero como que los hombres no lloran, no se emocionan, son capas que te sepultan, que te meten en una jaula de virilidad y es un peso que genera relaciones tóxicas con otras personas que te rodean”, nos dice con cierta indignación, nuestro invitado consciente de que el modelo tradicional está ligado a una estructura de poder, el patriarcado que sigue estando muy presente en nuestras sociedades y sigue definiendo el modelo de masculinidad hegemónico.
Salazar propone desmontar lo aprendido, haciendo otro pacto de convivencia, desaprender lo que se enseña desde pequeños y sabe que es difícil debido a la carga de poder y privilegio que ponen en duda la renuncia. También resalta la importancia de un modelo de masculinidad en donde partieras de la idea donde no necesariamente tienes que ejercer el poder, la autoridad, considerando la vida como un ejercicio interdependiente, donde negociamos, propone pactar condiciones de convivencia, algo sano que se ve como un equivalente.
“Lo productivo en la figura del hombre, no tiene que ser la centralidad, un éxito medido en términos monetarios de competitividad, de ambición, eso es una masculinidad tóxica y dañina, reconciliarnos con la parte de humanidad es la clave reconciliarnos con nuestra capacidad para el cuidado” nos propone desde una postura de reflexión profunda. Para él, es importante que la correlación de la masculinidad se libere de esos paradigmas que lo encasillan en el proveedor y en el éxito basado en modelos de poder económico, eso le quita desde su perspectiva la posibilidad de ser desde otras dimensiones que van más allá del hacer dinero.
“Las mujeres a veces tienen cierto reparo y acaparan determinado trabajo y actividades que tienen que ver con los cuidados y lo doméstico, es importante permitir la implicación al hombre y evitar la postura de ‘lo hago yo porque tu no sabes hacerlo'», nos comparte Octavio haciendo una invitación clara a las mujeres a soltar y a confiar.
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