¿Cómo resignificar esta etapa para educar en positivo y mantener el vínculo con nuestros hijos?
La adolescencia es una palabra que nos pone a temblar y de la cual hay mucha desinformación y mitos. Sonia López Iglesias quien es psicopedagoga, maestra, experta en educación emocional, comunicación y adolescencia, y quien escribe en el periódico El País, además de colaborar en el Club de las Malasmadres, nos dice por qué nos asusta tanto la adolescencia, como resignificar esta etapa tan importante en el crecimiento de nuestras hijas e hijos y como atrevernos a educar en positivo a pesar de sus retos.
“Por desgracia la etapa de la adolescencia está asociada a objetivos súper negativos, al conflicto a la confusión, a la disconformidad. Aunque si que es verdad que los adolescentes puedes ser egocéntricos, irreverentes, impulsivos, también son jóvenes súper creativos, entusiastas y que a diario te contagian sus ganas de vivir”, nos dice de forma reflexiva Sonia López en “A Que no Te Atreves”.

La experta nos cuenta cómo ésta falsa percepción nubla los elementos valiosos de esta etapa y al poner el foco en los cambios inevitables e inherentes a su momento evolutivo, podemos perder de vista la luz y la posibilidad de disfrutar ese cambio con nuestros hijos. Para evitarlo, nos cuenta sus dos trucos para darle la vuelta: “Debemos recordar que nosotros también fuimos adolescentes y tienen derecho a que los acompañemos con calma como lo habíamos hecho hasta ahora y mostrar interés por conocer la etapa”.
“Muchas veces queremos al hijo que deseamos y no al que tenemos”, nos cuenta la experta invitada en este episodio.
López Iglesias recomienda tener cuidado con las expectativas que colocamos en nuestros hijos adolescentes ya que pueden ser poco acertadas y esto puede provocar que ellos no se sientan aceptados o valorados, es por eso que hay que enfocar a nuestros hijos adolescentes desde quienes son y no desde quienes queremos que sean, asumir su personalidad, sus gustos, sus metas, su ser entero a pesar de que esté en disonancia con lo que esperamos de ellos.
“Muchas veces queremos al hijo que deseamos y no al que tenemos”, nos cuenta la experta invitada en este episodio.
López Iglesias recomienda tener cuidado con las expectativas que colocamos en nuestros hijos adolescentes ya que pueden ser poco acertadas y esto puede provocar que ellos no se sientan aceptados o valorados, es por eso que hay que enfocar a nuestros hijos adolescentes desde quienes son y no desde quienes queremos que sean, asumir su personalidad, sus gustos, sus metas, su ser entero a pesar de que esté en disonancia con lo que esperamos de ellos.

«Es muy difícil aceptar los cambios psicológicos y los cambios emocionales, pero si yo sé que la adolescencia es una etapa marcada por el neurodesarrollo, que tengo que acompañar a mi hijo para que consiga un pensamiento más abstracto, más crítico y sobre todo ayudarle a aceptar una nueva imagen», nos explica Sonia con mucha determinación en nuestro podcast.
Es muy clara en seguir invitando a los padres y madres de adolescentes a informarse sobre la etapa para que todos los cambios tanto físicos como emocionales no los tomen por sorpresa, de esta forma habrá una preparación previa que será el punto de apoyo para empatizar, comprender y también aceptar y acompañar a los adolescentes en los cambios que impactan tanto a todo el sistema familiar. Sus cambios no son en contra de nadie, ni para luchar con nadie, es necesario porque son parte de su desarrollo.
«Al tener contacto con la adolescencia, eso me ha hecho ser una mejor persona porque se muestran críticos con el adulto«, nos comparte con entusiasmo nuestra invitada. De acuerdo con sus reflexiones, nos propone dos caminos ya que explica que ante la crítica de los hijos adolescentes tenemos dos caminos y podemos elegir la percepción y la acción más saludable para todos: «O me lo tomo personal sintiendo que van en contra mía como madre o padre o abrimos nuestros sentidos ante lo que están diciendo y tomamos lo mejor de dichas críticas para que el proceso sea constructivo, objetivo y congruente».
«Quiéreme cuando menos lo merezco porque es cuando más lo necesito«, una frase impactante que menciona Sonia en nuestro podcast y que invita a pensarla a fondo. Ella nos cuenta que se le adjudica a Aristóteles y que en Grecia y en Roma ya se escribía sobre la etapa de la adolescencia, siendo una prueba de que, a pesar del paso de los siglos, es un momento que ha colocado a muchos en una conciencia de la necesidad de comprensión en este momento del desarrollo. Es una etapa en donde la necesidad de entendimiento debido a la montaña rusa de emociones que se vive requiere de la total empatía, amor incondicional y buen humor por parte de los padres y de la sociedad misma. Además, es necesario permitirles ese espacio con sus pares, algo tan necesario para que también se sientan en un mundo donde alguien está en su misma sintonía.
«Es importante considerar que se sienten invulnerables, es muy difícil para el adolescente medir el peligro así que, para ayudarlos a tomar riesgos controlados, es necesario que los mantengamos informados de las consecuencias de una decisión, aceptar que tienen el derecho a equivocarse y no juzgar», nos dice la experta, dando pautas formativas a nuestros escuchas. Sonia nos sugiere nuevamente la información como la base ante toda decisión o elección, así que, si nuestros hijos adolescentes saben de antemano las consecuencias de las conductas de riesgo, tendrán a la mano un camino trazado en la mente. También nos sugiere manejar estrategias diferentes ante el error.
«Los castigos dañan y las consecuencias reparan«, nos plantea nuestra invitada con mucha claridad en este episodio. La diferencia está en la forma y también en que los límites se plantean en función de la conducta, esa consecuencia debe ser natural en correlación a la acción de nuestros hijos adolescentes. Es por ello que el manejo de las consecuencias naturales es algo reparador, tuvo una falla, misma que tiene que reparar o resolver para que no vuelva a ocurrir. El castigo tiene una carga de subjetividad, enojo contenido e incluso un toque de revancha, mismo que puede no estar asociado a la conducta inadecuada, por lo tanto, no es reparador y puede ser algo desmedido por el impulso con el que se plantea.
«Como conclusión, debemos tener muy claro que lo único que nos va a acercar a ellos es el respeto y la empatía y además tenemos que encontrar el momento y el lugar correcto, darle tiempo y no tomarlo personal y ser un modelo de gestión de conflictos«, puntualiza López Iglesias en nuestro podcast.
¡Contacta con Sonia López Iglesias!
Web: sonialopeziglesias.blogspot.com
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