Descubriendo el feminismo del placer sin miedos, culpas y sin vergüenza

«El feminismo es una manera de vivir individualmente y de luchar colectivamente», Simone de Beauvoir

El feminismo vibrante y del placer se nos ha negado a las mujeres a lo largo de la historia y deseamos convertirnos en unas «disfrutonas» rompiendo con el patriarcado que tanto nos ha oprimido y dominado a través del tiempo.

Ana Requena, una de las voces más importantes del feminismo en España, es una mujer que se ha atrevido a hablar de las veces que se masturba en un viaje, de sus juguetes sexuales, al tiempo que sigue siendo una periodista sería, sumamente respetada y admirada y un faro que nos guía con su feminismo vibrante. 

Ana nos presenta su primer libro «Feminismo vibrante, si no hay placer, no es nuestra revolución» en donde nos cuenta qué podemos hacer para disfrutar plenamente del sexo sin culpas, sin miedos y sin vergüenza. «En este libro, para nada quiero hablar desde el final del camino, quiero mostrar que yo hablo desde una posición personal y un proceso», comenta la autora.



Para ella, el camino del feminismo vibrante es un proceso que para nada esta acabado, un proceso en el que incluye sus propias contradicciones y estigmas ya que sigue luchando con ello y propone: «Todo es poco a poco, sin presión de ser la perfecta feminista, quitarte de lleno todos los prejuicios o estigmas, hay temas muy tabú que hay que hablar y permitirnos explorar e incluso equivocarnos»-nos dice la autora.

«Pretento hablar sin pudor de tus experiencias personales , algo tan sencillo y tan propio de la experiencia humana como es el sexo y la sexualidad», nos comenta Ana. Desde su enfoque, considera que rompemos un tabu cuando una mujer toma la palabra e intenta hablar a pesar del miedo al estigma y es por ello que su libro surge debido a una rebelión contra la vergüenza, el pudor y la culpa y nos expresa con convicción que la sexualidad, el placer y el deseo «no es nada malo, no lo quiero negociar con la sociedad, eso no tiene que ver con si soy buena o mala periodista, mala madre, por ello utilizar el lenguaje provocador para reivindicarlo», nos comentó.

«El feminismo es un proyecto transformador», nos dice la periodista especialista en género. «El feminismo aspira a la igualdad, a un mundo más justo y que tiene una lucha y dimensión colectiva y una dimensión individual con unas gafas violetas que te pones en algún momento de tu vida y que marca un antes y un después que te ayuda a vivir y a entender las cosas de otra manera como un proceso en el que comienzas a revisar tu vida y también tu entorno, tus valores, autoestima, el concepto que tienes de ti misma. Nadie quiere ser parte de un colectivo que pinta a las mujeres como histéricas, como feas, malas madres, mujeres locas», nos expresa con indignación.

Existe algo que llama «libertad sexual de mentirijillas”. A veces esos mandatos de complacer por encima del placer o la autoestima operan en la vida de cada una de nosotras,  «fingir orgasmos es una estrategia colectiva y es algo extendido porque no nos atrevemos a herir la autoestima de un hombre y pensamos, ¡cómo le digo que esto no me gusta, o temo a lo que pensará de mí», expresa Ana Requena y por ello el feminismo vibrante apuesta por derribar mitos, luchar contra etiquetas incómodas, hablar en primera persona para soltar el miedo al juicio. 

 «Más que culpa, existe la responsabilidad, es una connotación distinta, tenemos que ser responsables incluyendo la responsabilidad afectiva con las personas que nos rodean», nos comparte a manera de reflexión. Para ello, aplicar la conciencia en lo que hacemos, no dañar, reflexionar sobre los errores y reparar en la medida de lo posible es parte del feminismo vibrante, encontrar el equilibrio en medio de la transformación, dejando a un lado la vergüenza y la culpa, viviendo el proceso desde la responsabilidad afectiva y emocional y nos dice: «conciencia toda, responsabilidad emocional y afectiva, toda, cambiar el concepto del amor y del sexo y cada quien que ejerza lo que considere adecuado en su vida siempre que haya responsabilidad en medio».

 «Es importante educar a nuestros hijos libres del miedo y más allá de lo biológico y romper con el mito de que ser madre implica la última realización como entidad sagrada», apunta al tiempo que nos propone hablar del deseo y ese manejo ayuda a quererte a respetarte, quitar tabúes. Romper con la dicotomía de que cuando eres madre ya no eres sexual.

«Tienes una etiqueta social con expectativas especificas sobre el disfrute , ser madre no implica la última realización es como una entidad sagrada dispuesta a poner el sufrimiento delante de los demás y detrás en deseo y placer. Que las mujeres que son madres puedan poner por delante también otras prioridades y decir esto cuesta», recapacita Ana Requena.

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Instagram: @anarequenaaguilar

Twitter: @requenaaguilar

Fotos:  Marian León y Jgarciani