Los dones ocultos con los que la vida nos sorprende

En algunas ocasiones la vida nos da un don que nunca nos imaginamos que teníamos, un talento con el que nos topamos de casualidad y que se presenta de repente para sacudir nuestra vida por completo.  

Este es el caso de la talentosísima mexicana Rebeca Olvera quien es soprano, solista desde el 2007 de la Ópera de Zúrich y la primera mujer mexicana en cantar en el festival de Salzburgo. Ha compartido escenario con grandes de la ópera como Plácido Domingo y realizado giras con José Carreras, por solo mencionar una parte de su trayectoria.  

Rebeca Olvera descubrió por azares del destino que tenía una voz prodigiosa y hoy sin jamás imaginarlo, conquista al mundo con su impresionante voz y nos comparte todos los aprendizajes que ha tenido de esta gran experiencia y aventura en el mundo de la ópera a pesar de que parecía que su destino era ser comunicóloga. 

«Cuando tienes un futuro asegurado, una ruta trazada con una propuesta de trabajo, empezar desde cero renunciar a los años de entrega y a tanto estudiar para que al final ese título o meta se intercambien por la aventura y algo desconocido, con poco contacto sin conocer a nadie, ni el ambiente, estar en otra ciudad llena de miedos y dudas la decisión es difícil», nos comparte la cantante.

Para ella fue algo sorpresivo porque a pesar de que la música estuvo presente en su vida desde pequeña, fue hasta los últimos semestres de su carrera, en la Universidad de las Américas en Puebla, que en un concurso de aficionados descubrió su talento, una voz de soprano que tenía escondida en lo más profundo de su ser y que requirió de un pequeño empujón para mostrarse al mundo. 

«Cuando me dijeron que tenía voz de soprano, yo me la creí», nos dice Rebeca. Un compañero de la universidad la escuchó cantar y la introdujo al mundo de la ópera y fue así como se enamoró del escenario –y también de él, Federico J. Ituarte es ahora su esposo y padre de sus hijas– fue esa persona que creyó en su talento y la impulsó para descubrir ese don que tenía oculto.  

Rebeca descubrió que era su verdadera vocación cuando se dio la oportunidad de explorar el camino y se convenció de que era su pasión cuando vio resultados, pero sobre todo cuando sintió el enorme placer de estar en el escenario.  «Hay una pregunta que siempre me hago, aunque suene fatalista ¿Qué es lo peor que puede pasar? No hay nada que perder y mucho que ganar, ser valientes, atreverse y hacer todo lo que está en tus manos. Todo pasa por algo desde la sabiduría universal y si no llegaste a esa meta no significa que no encontrarás algo mejor», nos cuenta.

Para la soprano la vida consiste en encontrar lo que se puede ganar de una experiencia y entre esas ganancias está en no quedarte con las ganas, con lo que hubiera podido pasar, así que ella hace una clara invitación a explorar el camino que te llama, a atreverse y a probar algo que solo desde la experiencia te dirá si es o no tu camino.  

«Mi vida como madre tiene una pieza clave, mi pareja de vida ya que gracias a que llegó a mí la ópera también llegó y cuando me dieron el contrato en Europa, conté con todo su apoyo y desde que decidimos formar una familia estábamos conscientes que éramos importantes como individuos, como familia y como proyecto familiar», nos dice RebecaPara ella, el apoyo fue crucial en la toma de decisiones, se requiere de un soporte que valide tus esfuerzos y que crea en tus proyectos para que también exista esa contención de equipo que en su caso le ayuda a cumplir con sus compromisos, su proyecto familiar, personal y profesional. 

El recorrido le ha enseñado que todo pasa por algo y nos asegura que «el trabajo que haces no es trabajo perdido, aunque no obtengas lo que querías en ese momento ya que casi siempre algo mejor viene. Todos estos pequeños fracasos y victorias me han traído a la situación de éxito en la que me encuentro», nos asegura.

«Todo es posible siempre y cuando hagas todo lo que esté en tus manos, todo pasa por algo y no hay límites», esa ha sido la filosofía con la que se ha acompañado a sí misma todos estos años esta talentosa poblana que nos asegura que «al final tú decides a que voz hacerle caso, y aventarte a lo que te causa una chispa interior y por lo que vale la pena arriesgarse y probar… valía la pena experimentarlo al menos para quitarme la duda. Si topaba con pared ya lo intenté y no me quedé con las ganas».

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Web: rebecaolvera.com