«Milagros Caninos no debería de existir –nos cuenta Paty Ruiz la fundadora del primer santuario para perritos en situación extrema en America Latina — y existe, debido a la crueldad del ser humano, y nos llegan casos tan extremos que cuando creo que ya vi a lo más que se podía llegar en los niveles de maltrato, me sorprendo cuando descubro que siempre hay algo más», nos cuenta con tristeza y frustración.
Milagros Caninos- fue fundado por Paty Ruiz, quien es activista, escritora, conferencista y mamá, una mujer excepcional que se ha dado a la tarea de profesar el amor a la vida a través de la fundación, sanando y rehabilitando a los perritos que más sufren desde el verdadero sentido del buen vivir. Es así como Paty dio un sentido distinto a su vida tras afrontar la trágica muerte de su perro salchicha Clavo y además resignificó la vida de muchos perritos en situación extrema dándoles amor puro y a manos llenas.

Tras la muerte de Clavo –quién murió ahogado–, Paty comienza su labor de rescate de muchos perros que sufren intensamente, encontrándole un significado de lucha y amor por el respeto a los seres vivos. Como ella dice: «la muerte de un perrito no se supera, estoy segura de que Clavo desde el cielo me ayuda a ayudar a más perritos».
El caso de Pie de Limón, Fresa y Huitlacoche, unos perritos que fueron torturados, macheteados o perdieron los ojos de la manera más cruel son solo algunos ejemplos de la brutalidad extrema a la que puede llegar el ser humano.

Paty nos comparte que la labor no es fácil, ella se quiebra emocionalmente ante las situaciones tan duras que viven los perritos antes de llegar a su fundación, muchos sobreviven, muchos no lo logran, sin embargo, les da una vida digna, a veces por largo tiempo y a veces por sus condiciones solo por unos minutos, sin embargo, les otorga un nombre y los llena de afecto para que se lleven la experiencia de que «también existimos seres humanos amorosos y en los que pueden confiar», nos contó en el podcast en el que participó.
Es un llamado a que eduquemos a los niños en la conciencia, en el amor y en el respeto a los seres vivos. Si niños como los que le sacaron los ojos a Huitlacoche –utilizando un lápiz–, consideran eso como un juego, que nos espera como sociedad. Es un tema de empatía, y de formación en los valores y eso, solo depende de los padres y madres que pueden inculcarlos en sus hijos.

Está demostrado que la reinserción social se puede lograr a través del amor a un perro. Uno de los muchos programas de su fundación es dedicado al entrenamiento de perritos para personas con capacidades diferentes y dicho adiestramiento es llevado a cabo por personas que están en prisión. Paty nos cuenta que se ha demostrado que el 100% de los presos que tuvieron a su cargo un perrito, no han vuelto a delinquir.
Como sociedad podemos poner nuestro granito de arena para que la crueldad animal termine. Al educar a nuestros hijos e hijas para que amen a todos los seres vivos, exigiendo a nuestros gobernantes que establezcan penas mayores para aquellas personas que abusen de los animales y apoyando a sitios como Milagros Caninos, que requieren tanto de nuestro apoyo económico y en especies para seguir funcionando.

Paty nos recomienda: «acaricia a tu perro y dale las gracias por estar en tu vida, todo lo que nos enseñan es inimaginable» y nos regala esta hermosa reflexión: «solo los que realmente amamos a los perros logramos descifrar el significado de sus ladridos».
¡Atrévete a amar a todos los seres vivos!
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